miércoles, 21 de junio de 2017

La consejera María José Sánchez Rubio, el arzobispo de Granada y la mujer

El arzobispo de Granada, el Sr. Javier Martínez, no es santo de mi devoción por razones que no voy a exponer en este momento, aunque todo el mundo que conozca el cómo resuelve algunos problemas de la diócesis se lo puede imaginar. Pero tampoco son santos de mi devoción los que manipulan la más mínima expresión, palabra o tilde, sacándolas de contexto, para quedar bien ante determinados colectivos o para ocultar su ineficacia de gestión política, indistintamente de si se dice la verdad o no. Lo importante es desviar la atención sobre mi departamento, ocultar su ineficacia. Y eso es lo que ha hecho Dña. María José Sánchez Rubio, consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía.
Dice la consejera que las palabras del arzobispo son “absolutamente intolerables”. Esta frase, nada más que esta frase, me pone de manifiesto que usted no se ha leído la homilía o no la ha entendido, o habla con el solo ánimo de ofender y de descalificar al Sr. Martínez, no ya por lo que dice, sino por lo que representa.

Otra frase suya: “No parece razonable que personas que tienen  la responsabilidad en el ámbito de la Iglesia tenga este tipo de declaraciones. Flaco favor le hacen a las mujeres y, en general, a la ciudadanía”. Habla por hablar, cita sin leer, Sra. consejera.
Sí es cierto, que hoy por hoy, la transexualidad, igual que las intersexualidades,  son trastornos que hacen sufrir a quienes las padecen y que por razones ideológicas se está perjudicando al propio colectivo de transexuales. Igual que la anorexia nerviosa es un trastorno de la imagen corporal, y flaco favor le haríamos a los pacientes si admitiéramos, como desean ellos, que la anorexia sea una opción de vida, igual que cuando se afirma que hay “niños con vulva y niñas con pene”. Esto va contra la naturaleza, aunque sea de la naturaleza desde dónde proceden esos errores. Solo otro ejemplo: los errores metabólicos innatos, las malformaciones fetales también van contra la naturaleza, aunque sea el resultado de un mal funcionamiento de la misma. Esto no quiere decir que rechacemos a quienes los padecen. Es nuestra obligación moral como seres humanos el aceptarlo, el incluirlos como uno más, sin distinciones, sin discriminaciones.
Sra. consejera, esto no tiene nada que ver con la igualdad entre hombres y mujeres. ¡¿por tanto, porqué dice lo que dice, porqué inventa!?. Cierto que el arzobispo, por ignorancia, no acierta cuando, haciendo referencia a la transexualidad, dice “Y que un hombre se siente una mujer… A veces, nos cegamos tanto.” Y no acierta, porque la transexualidad responde a una serie de disfunciones cerebrales ampliamente conocidas y no a una decisión caprichosa o libre por parte del individuo. Sí le diría al Sr. Martínez, que la naturaleza no es perfecta y como tal no podemos hablar de normalidades absolutas e indiscutibles porque procedan de la naturaleza. La ley natural que rige la creación, como bien dice, la ciencia la está deshilvanando y ya no es posible sostener los planteamientos griegos ni los de Tomás de Aquino. Una prueba es el desconcierto en el que se encuentra sumido el hombre de la postmodernidad, esa sociedad líquida que tanto daño nos está produciendo.
¿Porqué la consejera no escucha como contrapunto las palabras de san Pablo que el arzobispo expone en su homilía haciéndalas suyas, y en las que dice claramente: “… ya no hay hombre ni mujer (como dos categorías de seres humanos: los hombres los que deciden, las mujeres en segundo plano), sino que todos sois uno en Cristo Jesús”.
Yo le recomendaría al Sr. arzobispo de Granada, y que perdone mi osadía, que cuando uno se mete en los berenjenales de la ideología de género, debe haberse significado entre sus fieles por la auténtica igualdad entre hombres y mujeres, debería haberse posicionado de forma rotundamente clara y proactiva contra cualquier atisbo de conductas sexualmente reprobables entre sus sacerdotes. Si no, lo mejor es guardar un silencio prudente ya que los enemigos de la Iglesia están al acecho para destruirla o ,como dice la ideología de género, para deconstruirla,  y no dudarán en alterar nuestras palabras si eso les resultas útil.   
Aquí tienen la homilía del Sr. Javier Martínez. Para opinar, apoyar o criticar, lo mejor es conocer:

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