miércoles, 21 de junio de 2017

Francisco, erre que erre. ¿Soberbia o prudencia?



No entiendo como ante una situación tan desconcertante por su transcendencia para los que nos consideramos católicos, al menos para mí, - me refiero a las dudas que está presentando la comunión a los divorciados vueltos a casar-  el papa Francisco se niega a recibir a los tres cardenales, Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Joachim Meisner y Carlo Caffarra. Se les puede considerar provocadores, prepotentes, soberbios,  rebeldes, lo que uno quiera, pero el papa Francisco, al no recibirlos, está cayendo en el mismo pecado, en la misma imprudencia, el la misma falta de caridad, que ellos, si es que puede expresarse así.

El matrimonio siempre ha sido para la Iglesia Católica algo sagrado, la institución por antonomasia. Pero, ante los problemas que está originando la Amoris Laetitia respecto a la tradición, no hay más remedio que aclarar cómo queda la situación de los divorciados. y vueltos a casar.


Para mí ha sido un tema de escasa relevancia personal el ver como algunos divorciados acudían a la eucaristía. Como psiquiatra, entiendo que el divorcio no es solo cosa de uno y que, por tanto, no se puede "penalizar" a aquel que se ve obligado por su propia salud mental y, especialmente por la de sus hijos, a admitir un divorcio que solucione situaciones muchas veces catastróficas para los hijos y para la propia pareja, dejándolo totalmente marginado dentro de la Iglesia si rehace su vida. Y que no me jueguen con las palabras: o participas plenamente en la Iglesia  y sus sacramentos, o eres un marginado, un señalado por la Comunidad Cristiana.

No se puede exigir  la perfección a nadie, por decreto canónico,  porque incluso los santos han cometido sus propios errores. Por eso, por un lado, no entiendo el empecinamiento de algunos cardenales, como tampoco entiendo el ninguneo del papa Francisco hacia ellos. Y menos la del papa, porque él debe dar ejemplo de esa misericordia y comprensión de la que tanto y con tanta razón habla.

¿Qué no llevan razón? Pues que se lo diga. Así los católicos de a pie saldremos de tanta incertidumbre. Sabemos que el evangelio dice lo que dice sobre el matrimonio y sobre el adulterio, pero también sabemos de otras muchas cosas que dice y nadie hace caso. Sabemos igualmente, que para ello está el Magisterio, para aclarar, para reactualizar nuestra fe, y orientar a los laicos, a los legos en materia de fe.

¡¡Por favor, como católico, no nos confunda más, no nos escandalicen con sus luchas de poder!!. Porque, a veces, no sé si estoy ante una lucha por el poder o una cuestión de fidelidad al evangelio. También es evangélica la humildad, El papa no puede ningunear a nadie, el papa es el vicario de Cristo. Por tanto, yo me pregunto ¿qué haría Cristo con estos cardenales?, ¿Acaso no permitió que Judas participara de la última cena?.

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